Ningún chaleco, música ni truco casero ha calmado a tu perro en diciembre, porque el miedo no está en sus oídos: está en su sistema nervioso.
“Durante años pensé que el problema era el ruido. Cerraba ventanas, ponía música, compraba chalecos… Hasta que entendí que el ruido era apenas el comienzo. Lo difícil era ayudarlo a volver a la calma después de cada explosión.” — Dra. Valentina Ríos, Médica veterinaria
CALM · Gotas naturales de valeriana y pasiflora para perros y gatos
- Pagas cuando lo recibes
- Envíos a toda Colombia
★★★★★ 4.8/5 · 1.247 reseñas · +3.000 familias
Si estás aquí es porque ya lo viviste.
La primera explosión de la noche y, en un segundo, tu peludo deja de ser tu peludo.
Tiembla. Jadea con la lengua afuera aunque haga frío. Se mete debajo de la cama, detrás del inodoro, en el rincón más estrecho que encuentra.
Y te mira con unos ojos que no sabes cómo consolar.
Da igual que cierres todas las ventanas.
Da igual que le pongas música o la tele a todo volumen.
Da igual que lo abraces toda la noche y le repitas “tranquilo, tranquilo”.
El siguiente totazo lo vuelve a romper.
Y sin darte cuenta has empezado a renunciar a cosas:
- A la novena en casa de tu mamá, porque “no lo puedo dejar solo”.
- A la cena del 24, que pasas en el cuarto con él.
- Al abrazo de las doce en Año Nuevo, porque a esa hora estás sujetándolo para que no se lance por el balcón.
- A viajar en diciembre. Otra vez.
Eso es lo que el miedo le hace a tu peludo, y a ti también. Encoge tu diciembre.
Lo peor no es el ruido. Es la impotencia de verlo sufrir y no poder hacer nada.
Y encima te toca oír los comentarios: “Ay, es un perro, no exagere.” “Déjelo, que ya se acostumbra.” “Eso es que usted lo tiene muy consentido.”
Pero no se acostumbra. Cada año parece peor.
Así que sigues intentándolo.
El cementerio de soluciones que te prometieron un diciembre tranquilo
Hagamos memoria de todo lo que has probado.
El chaleco antiestrés ($89.900). La idea es buena: la presión suave tranquiliza a algunos perros. Pero a muchos solo los deja quietos… y temblando dentro del chaleco.
El difusor o collar de feromonas ($79.900 más recambios). A algunos les ayuda con estrés leve. Frente a una traca de voladores a las 12, muchas familias sienten que se queda corto.
La música “para perros” y los videos de YouTube. Sirven hasta el primer estallido fuerte.
Los remedios de la abuela: agua de manzanilla, “dejarlo solo para que se acostumbre”, algodón en los oídos… Mucho amor y ningún cambio. Y dejarlo solo con el miedo puede empeorarlo.
Los “calmantes” que te recomendó alguien sin ser veterinario. Esto hay que decirlo claro: algunos tranquilizantes pueden dejar el cuerpo quieto sin quitar el miedo. El animal ya no se mueve, pero sigue aterrado por dentro. Ningún medicamento debe darse sin indicación de tu veterinario.
Una clienta nos contó que en un solo diciembre se gastó $247.000 entre chaleco, difusor y una consulta de urgencias. El 31 terminó llorando en el baño, abrazada a su perra, con la ropa nueva manchada de babas.
“Este negocio no se sostiene en resultados. Se sostiene en tu culpa: en ese ‘algo tengo que hacer’ que te empuja a comprar lo primero que aparece.”— Dra. Valentina Ríos
Estás harta. Crees que tu peludo “es así” y que te toca aguantar cada diciembre.
Es falso.
El día que entendí qué le estaba pasando en realidad
Fue en 2018, durante un turno de urgencias del 31 de diciembre en Cali.
Esa noche atendí a una perrita criolla que había pasado horas intentando esconderse de la pólvora. Tenía las patas lastimadas de tanto rascar una puerta y estaba completamente agotada.
Su familia había probado música, cerrar las ventanas y hasta ponerle algodón en los oídos.
Pero seguía aterrada.
Esa experiencia me hizo entender algo que después vi repetirse una y otra vez: el problema no terminaba cuando dejaba de sonar el volador. Su cuerpo seguía en alerta.
Por eso hoy lo digo sin rodeos: el miedo a la pólvora no es un problema de oídos. Es un problema del sistema nervioso.
Te lo explico sencillo.
Tu perro o tu gato oye muchísimo más que tú, incluidas frecuencias que tú ni percibes. Cuando estalla un volador, su cerebro no oye “fiesta”. Oye peligro.
Y prende la alarma: el corazón se acelera, la respiración se dispara, los músculos se tensan y todo su cuerpo se prepara para huir.
Hasta aquí es normal. Es su instinto de supervivencia.
Lo que pasa es que un cuerpo sano también tiene un freno: un sistema natural que, cuando el peligro pasa, le dice al cerebro “ya está, puedes calmarte”.
Y en muchos animales ese freno no alcanza a activarse.
La alarma se prende con el primer totazo y ya no se apaga en toda la noche. Cada explosión cae sobre un sistema nervioso que ya estaba al límite.
Muchos especialistas en comportamiento observan que, cuando no se maneja, este miedo tiende a ir a más con los años.
“No es el ruido que ENTRA por sus oídos. Es la calma que no logra SALIR de su propio cuerpo.”— Dra. Valentina Ríos
Por eso el chaleco lo aprieta, pero él sigue temblando.
Por eso la música lo distrae… hasta el siguiente estallido.
Por eso se esconde aunque cierres todas las ventanas de la casa.
Por eso cada diciembre parece peor que el anterior.
Todos atacaban el síntoma: el ruido, el movimiento, el escondite.
Nadie le estaba ayudando a encontrar su propio freno.
MODO ALERTA
- Corazón acelerado
- Jadeo y temblor
- Se esconde
- No duerme
La alarma no se apaga.
MODO CALMA
- Respiración lenta
- Se echa
- Busca tu compañía
- Duerme
El freno funciona.
La historia que nadie te cuenta sobre diciembre y tu mascota
En Colombia, diciembre y pólvora van de la mano desde hace generaciones: la Noche de Velitas, las novenas, el 24, el 31.
Es tan parte de la tradición que el país tiene una ley específica sobre su uso, la Ley 670 de 2001, pensada sobre todo para proteger a los niños.
Nuestros animales llevan décadas sufriendo en silencio. Hasta la Ley 1774 de 2016 no se reconoció en la ley colombiana que los animales son seres sintientes: seres que sienten dolor y miedo.
Y no es un problema raro. En un estudio de la Universidad de Bristol (Reino Unido) con miles de dueños de perros, cerca de la mitad contó que su perro mostraba señales de miedo ante ruidos fuertes (Blackwell, Bradshaw y Casey, Applied Animal Behaviour Science, 2013).
Muchos dueños ni siquiera lo reconocían como miedo: lo veían como “mañas”.
Aquí está el modelo de negocio: como el miedo vuelve cada diciembre, se puede vender algo nuevo cada diciembre. Un gadget distinto cada año, que actúa por fuera, mientras el problema de fondo sigue intacto.
Pero fíjate en esto: un perro que ha aprendido a calmarse también se asusta con un estallido. La diferencia es que se recupera. Se sacude, te mira y vuelve a echarse.
Ese es el punto: el sistema nervioso de tu peludo ya sabe calmarse. Solo necesita ayuda para encontrar el camino.
La solución: ayudar a su cuerpo a hacer lo que ya no logra hacer solo
Mucho antes de los chalecos y los difusores ya existían plantas que la humanidad usaba para calmar los nervios.
La valeriana aparece en textos médicos desde la Grecia y la Roma antiguas. El médico Galeno ya la describía en el siglo II.
La pasiflora, originaria de América, la usaban los pueblos indígenas mucho antes de que los europeos la llevaran a sus boticas en el siglo XVI.
Hoy la ciencia moderna estudia estas plantas en el laboratorio. Parte de esa investigación se centra en su relación con el sistema GABA, justamente el “freno” natural del sistema nervioso.
La idea de fondo es simple: no tapar el ruido desde fuera, sino ayudar desde dentro a que la calma vuelva.
En un estudio realizado con perros domésticos, aproximadamente la mitad de los propietarios reportó respuestas de miedo ante algún tipo de ruido fuerte. Entre los sonidos que más frecuentemente provocaban estas respuestas estaban los fuegos artificiales y las tormentas (Blackwell et al., 2013).
Es decir: si tu perro tiembla, jadea, se esconde o intenta escapar cuando escucha pólvora, no estás viendo una simple “maña”.
El problema es que la opción profesional completa, una consulta con un veterinario especializado en comportamiento más un plan de manejo, puede costar $120.000 y exige citas, desplazamientos y tiempo. Justo en diciembre, cuando todo está lleno.
Y las plantas medicinales “para humanos” que tienes en casa no están formuladas ni dosificadas para un animal de 5 o de 30 kilos.
Hasta ahora.
Las mismas plantas, en gotas y listas para usar en casa
Hay un producto que yo recomiendo para esto: CALM.
CALM es una fórmula en gotas de tres plantas que, según el laboratorio, su equipo de profesionales en veterinaria ajustó para perros y gatos.
No es un sedante disfrazado. No busca “apagar” a tu mascota a la fuerza. Busca ayudarla a recuperar su estado de calma.
- Tintura madre de valeriana. Es la forma tradicional de la planta, extraída de la raíz. Es el primer apoyo para ese freno natural.
- Extracto concentrado de valeriana. Es una versión más concentrada de la misma raíz, para reforzar el efecto calmante.
- Pasiflora. Lleva siglos usándose por su efecto relajante y complementa a la valeriana. Las tres trabajan juntas.
Cómo se usa: administra CALM siguiendo la dosis indicada para el peso de tu mascota. Puede darse directamente o sobre una golosina.
Para situaciones previsibles como la pólvora, lo ideal es preparar a tu mascota con anticipación y seguir las instrucciones del producto.
“No se trata de callar el mundo. Se trata de que su cuerpo recuerde cómo volver a la calma.”— Dra. Valentina Ríos
Compra con tranquilidad · Paga al recibir
Lo que muchas familias empiezan a notar
Cada animal es distinto y los resultados pueden variar.
Ese es el verdadero objetivo: que tú puedas acompañarlo sin sentir que estás completamente indefenso ante cada explosión.
Lo que dicen otras familias
“El año pasado compré un chaleco, puse música y terminé durmiendo en el piso con Bruno porque no paraba de temblar. Este año quise probar CALM antes de diciembre y preparar todo con tiempo. Lo que más me gustó fue que no tuve que esperar a que empezara el caos para actuar.”
— Mariana G., Cali, con Bruno“Yo pensaba que Luna simplemente era nerviosa porque desde pequeña se escondía con los voladores. Nunca había pensado que podía prepararme antes. Este año empecé a organizar todo desde días antes y CALM fue parte de esa preparación.”
— Andrea M., Bogotá, con Luna“Lo compré porque podía pagar contraentrega. Después de probar tantas cosas que terminaban guardadas, no quería gastar plata a ciegas. Me gustó mucho el formato porque es fácil de darle y tenerlo preparado para las noches de pólvora.”
— Camila R., Medellín, con MaxTestimonios reales publicados con consentimiento. Los resultados pueden variar.
Compra con tranquilidad · Paga al recibir
¿Qué pasa si sigues ignorando el sistema nervioso de tu peludo?
- Sin manejo, el miedo suele ir a más cada año, y puede extenderse a los truenos, las motos o los portazos.
- Un día encuentra una puerta abierta y sale corriendo. Cada enero las redes se llenan de carteles de mascotas perdidas.
- Se puede lastimar intentando escapar: uñas rotas, golpes, rejas.
- Tú sigues pasando las fiestas encerrada en un cuarto, en vez de con tu familia.
- Él sigue aprendiendo que diciembre es sinónimo de terror.
Transparencia total
Te lo voy a decir claro, porque tú y tu mascota lo merecen.
CALM no hace magia. No va a volver sordo a tu perro, no sustituye la visita al veterinario y no está pensado para casos graves.
Si tu mascota se autolesiona, deja de comer o tiene un problema de salud, consulta primero con tu veterinario. Y si toma otros medicamentos, está preñada o es un cachorro, también.
En gatos, la valeriana puede tener un efecto estimulante en algunos individuos: pruébalo primero un día tranquilo.
Lo que sí hace CALM es ayudar a su cuerpo desde dentro, con plantas de uso tradicional, en vez de limitarse a tapar el ruido desde fuera.
Funciona mejor si lo acompañas de tres cosas: un escondite seguro, tu calma (no lo regañes ni lo obligues a salir) y ventanas y cortinas cerradas.
- Pagas cuando lo recibes: contraentrega, sin adelantar plata.
- Sin suscripciones ni cobros escondidos.
- Garantía sin complicaciones: tu compra está respaldada por nuestra garantía.
- Atención por WhatsApp 24/7 en español.
- Envíos a toda Colombia
- Recibe tu pedido en 2 a 5 días hábiles
Este diciembre, prepárate antes del primer volador.
CALM · 20 mL
Gotas naturales de valeriana y pasiflora para perros y gatos.
- Pago contraentrega
- Envío a toda Colombia
- 30 días de garantía
- Fácil de administrar
Precio promocional válido hasta el 31 de octubre de 2026.
Mi único arrepentimiento es no haber entendido esto antes, cuando todavía tenía que pasar cada diciembre abrazando a Lola debajo de la cama.
Si tu peludo tiembla con el primer volador…
Si ya estás pensando en qué excusa poner para no ir a la cena del 24…
Si te duele verlo esconderse y no poder explicarle que no pasa nada…
No esperes a que llegue diciembre para decidir qué hacer.
El ruido no está bajo tu control.
Pero la forma en que preparas a tu peludo para enfrentarlo, sí.
Esta es tu señal: este diciembre, cuando den las doce, abraza a tu familia mientras tu peludo descansa a tus pies.
— Dra. Valentina Ríos
Sí, quiero preparar CALM para mi peludo →
Publicidad. Contenido patrocinado por Manadaco.
CALM es un producto de origen natural elaborado para perros y gatos. No sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un médico veterinario. Consulta a tu veterinario si tu mascota presenta reacciones intensas ante ruidos, se autolesiona, intenta escapar o presenta cualquier condición de salud. Si toma otros productos o medicamentos, consulta previamente con un profesional. Los resultados pueden variar según cada animal.
Fuentes: Blackwell E.J., Bradshaw J.W.S., Casey R.A. (2013). Fear responses to noises in domestic dogs. Applied Animal Behaviour Science, 145, 15–25. · Ley 670 de 2001 · Ley 1774 de 2016 (Colombia).